Fútbolz

Cuando el amor es más fuerte que la pasión

Las historias que rodean al fútbol tienen muchos condimentos, algunos tan picantes que son indigeribles y otros sazonados con las cantidades justas que deleitan el paladar. Te mostramos un pqueño capítulo, para muchos insignificante, para nosotros, particular, sentido, y de los simpáticos que rodean el mundo del fútbol

El fin de semana, en uno de los estadios del fútbol sanrafaelino, se sirvió un plato, que para muchos pasó desapercibido, pero no para los protagonistas de esta historia: Máximo Lino Amaya, hincha de Pedal; papá de Cristian, periodista deportivo de San Rafael, confeso hincha de Huracán.

Las casualidades de la vida los juntó este domingo en la “Fortaleza de Cemento”. El papá Máximo a ver a su querido Pedal, Cristian fue a trabajar en el campo de juego para la transmisión deportiva y compró la casaca Tricolor para obsequiársela a su papá; sin saber que él estaría esa tarde en la tribuna.

Animado por los que estaban al borde de la línea de cal en la previa del partido y con el aval de colaboradores de Pedal, el “Ogro”, como se lo conoce en el ambiente, invitó a Máximo a traspasar el cierre perimetral y le entregó el regalo. Primero la sorpresa y posteriormente la emoción lo invadieron ante la muestra de amor de su hijo que, no solo dejó la rivalidad de lado para sorprenderlo; sino que también le cumplió un sueño: algo “que siempre quiso tener de pendejo”.

Tantas veces nos enfocamos en lo que deseamos que no vemos que hay actos simples, como hacer algo pensando en el otro, que cambian una vida de sueños postergados. “Hay que descubrir o preguntar los sueños que tenían nuestros padres, porque después aparecemos los hijos, y a veces no se cumplen por darnos lo mejor; dentro de las posibilidades, hacen lo que pueden por nosotros, y no lo que soñaban”.

Por Marie González para toquedeportivo.com