El superclásico que pasó a la historia
El Fútbol Femenino de River y Boca jugaron en el Monumental y marcaron un antes y un después. El empate fue sólo una anécdota.
Fue una fiesta total. Los años y años de lucha de todo el Fútbol Femenino empezaron a dar sus frutos. De los predios de entrenamiento vacíos y fríos a un Monumental que tuvo un marco espectacular de la mano de los cientos de allegados e invitados que coparon una parte de la San Martín Baja que no pararon de cantar, alentar y gritar en esta tarde histórica.
Sí, por primera vez el estadio más grande de la Argentina, ese que vio campeona a la Selección en el 78, recibió un partido de mujeres y fue nada menos que el superclásico. La emoción antes, durante y después del mismo de las todas las protagonistas habla a las claras de una pelea ganada: ninguna de las 20 jugadoras convocadas de River se quería ir del césped híbrido que pisaron por primera vez. Tampoco las de Boca.
La reacción automática de Vicky Costa (figura indiscutida) para darle aliento a su compañera y que no decayera pareció servir para todo el equipo, ya que, tras algunos minutos de zozobra e impacto, no cesó en su plan inicial de tener la pelota. Fue la talentosa volante quien encabezó la remontada anímica: Gómez Ares y Huber ya no pesaban tanto y ella se encargó de darle despliegue y juego a Las Millonarias.
A diferencia del déjà vu 1 (¿estará embrujado ese arco?), el segundo tuvo final feliz: la delantera lo gritó con alma y vida de frente a los allegados e invitados. No se quería ir a la mitad de la cancha… El Negro Martínez, DT de Boca, demoró un poco los cambios y sus jugadoras, algo cansadas, acusaron recibo del gol y les costó volver a tener un rato la pelota.
El empate de River, ¡con otro error!
Para colmo, cuando faltaban poco más de 15’ para el final, Mayorga paró a una Birizamberri que se iba de cara a Oliveros y dejó a su equipo con diez. Fue todo cuesta arriba. Astuta, Daniela Díaz (quien entró a la cancha al grito de “Dani, Dani” y saludó a la gente al mejor estilo Gallardo) generó superioridad numérica en la mitad de la cancha con el ingreso de Domínguez, soltó a Morcillo y River pudo ganarlo.
El 1-1, al final, es lo de menos. Las Millonarias y las Xeneizes se fueron con la tranquilidad de que la lucha se está ganando: saben que este Súper en el Monumental es apenas el primer paso. Ni los errores de las arqueras empañarán esta tarde, que se la van a acordar toda la vida…
Fuente: Olé

