Fútbolz

Esto es un papelón

Los hinchas de Pedal y El Porvenir escribieron otro capítulo oscuro en el fútbol sanrafaelino.

La esperanza de volver a la cancha en familia que se construyó con esfuerzo, trabajo y dedicación, la demolieron en quince minutos una fracción de “hinchas” que dicen amar los colores de su club. Los que venden la violencia desenfrenada y descontrolada como pasión fueron los que una vez más desataron el desgano de la gente que va a ver fútbol.

El descontrol superó el operativo de la seguridad privada. De una grada a la otra llovieron botellas de cerveza, fernet, piedras, escombros y objetos contundentes varios. Se oyeron bombas de estruendo, lanzaron bengalas al campo, en medio del juego, con jugadores intentando esquivar el humo rojo. Evidentemente la seguridad no fue tan segura.

Un línea que recibió un impacto en su rostro y debió salir acompañado por sus colegas al camarín. La ilustración más triste de la crónica de un partido que iba a ser una fiesta y que la violencia opacó, para recordarnos una vez más que, lamentablemente, no podemos estar con la guardia baja, que antes de prepararnos para ir a un partido de la Liga Sanrafaelina, tenemos que analizar todas las variantes, en la que se incluye la violencia.

Si hay algo para rescatar, es la actitud de los jugadores, muchos de los cuales tenían a sus familias en las tribunas implicadas a estos hechos repudiables, atrincherados refugiándose del desastre, que intentaron calmar los ánimos con poco éxito. Es anecdótico el empate parcial en 1, porque ahora el tribunal de penas es el que decidirá qué sanción le cabe a cada uno según correspondan las responsabilidades.

Por Marie González/Toquedeportivo.com