Mar del Plata: aprender a surfear con el bicampeón mundial
El marplatense Leandro “Lele” Usuna, cuatro veces campeón nacional, es el argentino más reconocido en el exterior por la cantidad de títulos obtenidos. Conocé su historia.
Muy poca gente sabe que en Playa Grande se refugia un ícono del deporte argentino, que viajó por todo el mundo y que le dio al país dos títulos mundiales de surf. Se trata de Leandro “Lele” Usuna, un joven marplatense -bien rubio y algo tímido- que todos los días se acerca a esa popular playa de la ciudad balnearia para entrenar y enseñarle a surfear a los más chicos.

“Lele” es como un rockstar dentro de la tribu surfista, pero debido a su bajo perfil, suele pasar desapercibido. Cientos de turistas disfrutan de esa playa sin saber que allí enseña y surfea un bicampeón mundial, cuatro veces campeón nacional y el único argentino que salió campeón sudamericano de la World Surf League (WSL). También desconocen que fuera de temporada de verano, Usuna deja a su familia en Mar del Plata y viaja al exterior para desafiar las olas más grandes del universo con la camiseta argentina.
Si bien es admirado por todos los marplatenses por su talento y prestigio dentro del deporte, él se lo toma con humildad y se define como un apasionado que le dedicó su vida al surf, más precisamente desde los ocho años, cuando conectó con la tabla por primera vez gracias a su padre que también es surfista.
Un viaje de trabajo de su padre lo llevó a California, EEUU, un lugar que cambió su destino para siempre. Fue ahí donde “Lele” comenzó a ver el surf como una profesión para su vida y se lo tomó muy en serio. Durante los diez años que vivió en ese país, consiguió patrocinadores y compitió en los más reconocidos torneos regionales. A los 14 años, empezó a viajar y en el 2004 fue al primer mundial en el que representó a la Argentina. Diez años más tarde, en el 2014, se consagró campeón mundial en Perú.
Entre sus pasiones, se encuentra su propia y única escuela de surf en Playa Grande, donde le da clases a personas de todas las edades. Con vistosas tablas de todos los colores y tamaños en la puerta, la escuela trasmite toda la energía playera del surf y la cultura del deporte. En cuatro años, desde su fundación, pasó a ser el lugar de encuentro de niños y jóvenes que comparten la experiencia de desafiar la potencia del mar y que intercambian técnicas sobre cómo encarar las mejores olas. Muchos se acercan simplemente para que “Lelé” les cuente sus experiencias más peligrosas en el mar o para sacarse una foto con el campeón.




El también cuatro veces campeón nacional le contó a TN.com.ar que ama dar clases y conectar con los jóvenes que desean experimentar el deporte. “Transmitir el conocimiento es una experiencia fascinante porque uno ayuda a que los jóvenes pierdan el miedo y disfruten el deporte. Desde chico tuve eso de enseñarles a mis hermanos, a mis amigos y conocidos. Siempre me dieron ganas de devolverle algo al mar, a la naturaleza, a las olas por todo lo que me han dado en la vida. Enseñar es devolverle todo ese amor al mar y hacer que los chicos se metan al agua es presentarles a ellos esa mágica conexión que uno puede tener con la naturaleza, algo tan divertido y lindo”, reveló.

A su vez, aclaró que el mundo del surf es un ambiente muy sano y cálido. “Poder acercar a la gente a toda esa belleza natural es un privilegio para mí. Además doy charlas educativas que tienen que ver con el deporte y el medio ambiente. Tengo una ONG que se llama Surfed, cuyo fin es educar a través del deporte. Queremos impulsarlo como una disciplina dentro de los colegios y hacer proyectos sociales de conciencia sobre la limpieza de las playas, entre otras cosas”, expresó.
Fuente: TN


