River: triunfo clásico y puntero
Con gol de Paulo Díaz, de cabeza, el equipo de Gallardo ganó un partido chivo en el Gasómetro. Armani le tapó un penal a Uvita Fernández.
Impulsado por la acción del arquero, el poste le negó el grito a Enzo Fernández, pero apareció Paulo Díaz tras un tiro de esquina para meter un gran cabezazo y aplicar la ley del ex para abrir el marcador. El Ciclón pudo irse al descanso con una desventaja aún mayor, pero otra vez apareció Torrico, esta vez para ganarle los duelos a Barco y otra vez a Enzo. Un clásico que promete más emociones.
Y ahí va River. Ahí empieza a despegar. Los motores ya están a una buena temperatura. Ya no son espasmos de buen fútbol los del equipo de Gallardo sino un poco más, 45 minutos por caso, que este sábado por la tarde le alcanzaron para ganarle en su cancha a un San Lorenzo que desde hace años no pega una ni tiene paz.
No hay dudas de que más temprano que tarde River volverá a ser ese equipo, el campeón, el River legendario del ciclo Gallardo. Ése que en el Nuevo Gasómetro seguramente habría goleado al CASLA. Si esta versión sin puntales estructurales como David Martínez, Enzo Pérez, De la Cruz y Julián Álvarez no lo hizo fue porque tuvo algo de mala suerte (dos tiros en los palos), porque Torrico como casi siempre se luce cuando ve la Banda enfrente y, sobre todo, porque aún el toque final no entró en la sintonía fina que necesita el Muñeco.
Se notó, sobre todo, en un segundo tiempo en el que, con muchos espacios, no supo definir decenas de jugadas que pedían gol para definir un partido que terminó con un suspenso innecesario con esa última acción en la que Blandi le hizo falta a Armani (acierto de un Espinoza que falló muchísimo toda la tarde).
En todo caso, MG se habrá ido tranquilo del Bidegain porque varios de sus jugadores empiezan a mostrar el nivel esperado. Enzo Fernández dio una masterclass en la mitad de la cancha como para darle la razón al pronóstico de Francescoli de que será uno de los futbolistas más solicitados de los próximos mercados.
Hace unos días el técnico de River dijo lo que hoy espera de los jugadores habilidosos: sentido de la ubicación, sacrificio, búsqueda de espacios, juego en equipo. EF hizo todo eso y más: apenas le faltó el gol, pero fue la manija y playmaker del CARP en el NG.
Con él como abanderado, River lo ganó con un Armani decisivo para taparle el penal a Uvita Fernández en el 0-0, un Paulo Díaz que aportó seguridad atrás y la ley del ex para sacarle los ojos al Cuervo, un Milton Casco que aportó mucha claridad por la banda zurda y un Barco cada vez más endiablado, que hace respirar al equipo, que gana faltas clave, que desequilibra y que aún le falta un puntito de ritmo para decidir mejor.
Fue mucho para un San Lorenzo que ¡sólo pateó al arco de penal! y que salvo por las ganas de Martegani y Fernández Mercau y las atajadas marca registrada de Torrico no estuvo a la altura del clásico. Difícil la tendrá un optimista como Troglio para levantar a un equipo que siempre parece tirar para abajo: la disputa de Centurión para patear el penal, el llanto de Uvita en el banco, las puteadas de la gente.
El técnico de Boedo busca ponerle punto y aparte a un proceso autodestructivo que se ve determinado a seguir poniendo puntos seguidos en una caída abismal. Una caída que si no fuera por la cantidad de equipos que sobran en Primera y de últimas temporadas diagramadas a medida ya le habría traído serios dolores de cabeza con los promedios.
Fuente: Olé

