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Rompiendo barreras: Matías Alonso a horas de jugar los Parapanamericanos

Matías Alonso ha logrado un ascenso vertiginoso en el Tenis de Mesa nacional. Hace un año comenzó a jugar como terapia y hoy es convocado a la selección nacional para jugar un Parapanamericano en Brasil. Antes de partir a Buenos Aires, escala previa, charló con Toquedeportivo.com y acá te mostramos la nota.

-¿Bueno Mati ya no queda nada, que sensaciones tenés?

-Estoy muy contento y lo único que quiero es divertirme, nada más. No veo la hora de que llegue el momento.

-¿Que sueño tiene Matías Alonso a nivel deportivo?

-Seguir creciendo y poder aprender mucho más

-¿Cómo te llevas con la escuela y los entrenamientos, que ahora serán más exigentes?

-Lo llevo bien a veces me cuesta, cuando tengo mucha carga horaria, pero este año le voy a poner más horas. Voy a dedicarme más a la escuela, ya que en las vacaciones se olvidan las cosas (risas). -Matías cursa el segundo año en el Instituto San Antonio-

-¿En qué crees que se basó tu crecimiento en el Tenis de Mesa?

En realidad empecé por mi Kinesióloga anterior, que lo vio como una terapia para mi enfermedad, como juego, y mi papá dijo de hacer una mesa de Ping Pong. La hicimos y empecé a jugar. Al tiempo me enteré que mi primo jugaba en San Antonio y cuando empecé el secundario le pregunté a la directora si podía jugar acá y así conocí a Franco (Piruzi), con él aprendí mucho.

-¿Qué cambió en tu vida con el Tenis de Mesa?

-Sobre todo jugar mucho, conocer otras personas y dialogar con ellas

-¿Cómo te tratan los chicos al ver tu impedimento para jugar como ellos?

-Bien todos me quieren, al principio me sentía extraño porque no conocía a los chicos, pero después cuando empecé a jugar y a conocerlos pude entablar una linda relación.

-¿Antes jugabas con los bastones canadienses y cambiaste a la silla de ruedas?

-Sí, con los bastones no me podía mover a los costados, era difícil y además quedaba muy bajo con respecto a la mesa. Mientras jugaba estaba pensando en los bastones, en que me dolían los pies y la verdad que no podía. Ahora con la silla me cambió el juego, puedo pegar más alto y fuerte, solo pienso en jugar.

-¿Cuál es el fuerte en tu juego?

-Me gusta mi drive y el remate, me falta aprender un poco más las reglas.

-¿Bueno ahora en el viaje podés estudiarlo?

-MMM, no prefiero ir solo a jugar, en el viaje podría ser pero me da sueño (Risas).

-¿Cómo es la rutina de un jugador de selección?

Me levanto a las 7 de la mañana para entrar a las 8 a la escuela. Un par de días voy a la tarde también de 15 a 18. Después en la tarde entreno 3 veces por semana.

-¿Y en el tiempo libre qué hacés…estudias?

-(Nuevamente risas) No, solo cuando tengo una  prueba, si tengo tarea me ayuda la psicopedagoga y si no tengo nada que hacer, me pongo a ver televisión o a escuchar música.

-¿Cuál es la hora del día, que con más ganas esperás que llegue?

Quiero que llegue ya el día viaje, el día no importa, lo que realmente me pone ansioso es la hora del viaje, quiero que se haga la hora de ir al aeropuerto.

-¿Cómo es tu carácter en la casa?

Y medio, medio, me peleo mucho con mi hermana, a veces yo la hago rabiar y a veces ella me hace rabiar a mí y nos peleamos.

-Bueno Mati, yo te admiro y creo que sos un gran ejemplo de superación y de vida, ¿qué le dirías a un chico con alguna enfermedad, y que no se anime a disfrutar cosas de la vida, como vos lo hacés?

-Los profesionales saben cómo pueden hacerlo, que se acerquen y pregunten, que se animen a hacer deporte.

-¿En el final te gustaría saludar o agradecer a alguien?

Sí, quiero agradecer al Franco (Piruzi) por esta oportunidad, a mi mamá, a mi papá, a mi tía Marines, y a mi hermana Florencia.

Matías tiene 16 años y una enfermedad denominada Síndrome de Larsen, por lo cual no puede caminar con normalidad, usa bastones canadienses y con ellos comenzó a jugar al Tenis de Mesa, pero luego vio, que con una silla de ruedas le resultaba más fácil y así emprendió su crecimiento en el juego. Tremenda voluntad y sobre todo ganas de superación, ejemplo de vida, el deporte le abrió una nueva puerta y él no se quedó afuera. Si algo te impide realizar cualquier actividad, no es tu cuerpo… es tu mente, como dice un gran amigo, el querido Poke Martínez «Volvelo a intentar».

 

Por Fabián Segura/Toquedeportivo.com