z

Sangre, sudor y lágrimas de emoción. Argentina 110 – Brasil 107

Por suerte terminó. Sí, estamos vivos, podemos contarla. La panza duele. Tenemos taquicardia. Ya está, es historia. Argentina le ganó a Brasil (110-107) el clásico más olímpico de la historia. Hubo que esperar hasta el tercer suplementario. Hasta la última pelota. Paremos de sufrir, por favor.

Y dejemos descansar al Chapu y a Facu. Los clásicos se juegan con Nocionis. Con huevos. El Chapu es el tipo más cojonudo del universo del básquet, no se discute. Pero nunca nadie imaginó que llegaría a tanto. Que en una tarde de Río de Janeiro nos regalaría ese despliegue feroz de voluntad, de amor por la camiseta. Y que sería tan bien acompañado en el final por ese gigante Campazzo -33 puntos-. Tremenda fiesta. Triunfazo.

Fuente: Olé.com.ar