Venite, Brasil
La Selección mostró su mejor cara post acceso a semifinales. En Río, sonríe y espera por el superclásico en la Copa América.
Messi no está, Messi se fue… No, el capitán no se ve en el campo de juego en el final de la práctica porque está en el gimnasio y las piletas, junto al Kun Agüero, del complejo de entrenamiento de Fluminense. Sí están los demás titulares que jugaron ante Venezuela y Di María, uno de los elogiados por Scaloni, sentados a un costado.

Vuelta un arquero y los titulares miran (Foto Juano Tesone / enviado especial)
Lautaro Martínez y Otamendi, bajo el sol, hablan y se ríen. Se conocen desde que compartieron plantel en el Valencia y comparten habitación en esta Copa. Detrás de un arco, y bajo la sombra, se les suman a los otros para mirar y sonreír durante un partido en espacios reducidos de los suplentes, jugado en serio y con un par de golazos (de Lo Celso y de Casco). Armani, mientras tanto, tiene una larga y didáctica conversación con Martín Tocalli, el entrenador de arqueros.
Scaloni observa todo junto a sus ayudantes y está acompañado por uno de sus hijos, que juguetea con una pelota rodeado de los jugadores. El entrenador, como los futbolistas, tiene la necesaria compañía de sus familiares.

Scaloni junto a uno de sus hijos (Foto Juano Tesone / enviado especial)
El clima de la Selección, el puertas para adentro, es muy bueno como lo fue durante toda la Copa. Lo manifiestan los jugadores incluso después de aquella charla con el entrenador previo al partido con Paraguay, cuando se enteraron de los cambios por la prensa.
Aquí y ahora, con Brasil a la vuelta de la esquina, Argentina disfruta el momento después de haber jugado su mejor partido ante Venezuela. Disfruta y empieza a preparar el superclásico mundial.
RÍO DE JANEIRO (ENVIADO ESPECIAL).

Casco, Suárez, Guido Rodríguez y Saravia, en pleno fútbol (Foto Juano Tesone / enviado especial)
Fuente: Olé

